Lusipedia, nuestra joya de la corona

Redacción. 07/03/09
Un 7 de marzo, el de 1893, nace en Badajoz Antonio Juez, pintor, ilustrador, diseñador de los jardines de la ciudad, escritor, periodista, decorador, místico, culto, refinado, chivato de la policía franquista, religioso, chapero, pensador y contradictorio con él mismo.

Otro 7 de marzo, el de 2009, bajo el santo y perverso patronazgo de Antonio Juez, el Consejo Lusitano pone en marcha el que es, hasta la fecha, su proyecto más ambicioso, la Lusipedia.


Lusipedia es, probablemente, una iniciativa inédita, y sin duda el proyecto donde de una forma más nítida se puede conocer el imaginario que compone los vértices históricos, estéticos y conceptuales del propio consejo a través de una visión heterodoxa y marginal de la cultura lusitana, porque es ésta una “enciclopedia de los perdedores”.

Partiendo de un territorio cuyos límites emocionales están marcados por Fundâo, Gata, y las tierras veratas al norte, los Ibores y el país de los pantanos al oriente, la campiña de Llerena, las montañas de Fregenal y el mar océano de Alqueva al mediodía, y Évora, Nisa y Castelo Branco al poniente, esta Lusipedia nace como un canto a los márgenes.

Porque como deja muy claro su prontuario, esta casa está habitada por nombres que viven o han vivido en las lindes, en la frontera de la historia, y por eso es morada de Visionarios, Malditos, Heterodoxos, Asesinos, Proscritos y Perdedores.

Quien busque vidas de santos o de héroes americanos que no transite por sus naves, porque no hallará rastro de ellos.


Lusipedia está estructurada en distintas secciones a través de las cuales el navegante puede ir introduciéndose en universos singulares.

Detrás de la Dulce mentira se esconde la ingenuidad. Historias que, lejos de la verdad académica, están más cerca de la aventura, de la leyenda y de los sueños.


En Extraños en el paraíso se da buena cuenta de algunos de los nombres propios que, a lo largo de la historia, han llegado a nuestro territorio y han hecho de él un espacio propio.

Los Caballeros de la Sierra pretende dibujar un mundo poblado por bandoleros que son héroes, héroes que parecen ladrones, milicianos que se convierten en guerrilleros y guerrilleros a los que llaman bandoleros.


En Lua Extravagante se propone un recorrido por lugares especiales, excéntricos. Por palacios brasileños en las montañas de Estrela, jardines surrealistas en el Puente de Alcántara, construcciones modernistas en los llanos de Zafra o parques decimonónicos rodeados por parcelas de colonos.

Máscaras y Enigmas propone un paseo esotérico por territorios desconocidos.

El Alfabeto de Évora es un devocionario. En él están grandes nombres que han bordeado el mundo de la creación por vericuetos personales, haciendo, a veces, de su propia vida una obra de arte.

La Calle Oscura nos traslada a la cara oculta de la condición humana, y en ella viven historias de crímenes y verdugos.

El vientre del arquitecto visita la otra arquitectura, la que no sale, apenas, en los libros de historia y en los folletos de turismo.

La Bandera Negra ondea en honor del espíritu libertario.

La Praça da República es el punto donde confluyen los héroes perdedores; asesinados en el coso de una plaza de toros o tras la tapia de un cementerio.

Detrás, en el sustrato, la (Con)Ciencia Pagana, el amor a las piedras, los ritos de rebelión y los cultos a la naturaleza que han crecido en los límites lusitanos.

Una completo abanico de índices (cartográfica, onomástica, temática, cronológica) ayudan a la hora de la búsqueda de nombres y temas.

Y lo que queda. Porque Lusipedia no acaba aquí. Está concebida para vivir en perpetua construcción, en una obra inacabada.

Entra en ella y verás.